BIOGRAFIA

 

 

En la ciudad había una chica encerrada entre personas que hacían el mundo al que no pertenecía porque se perdía en momentos que no calculaba ningún reloj y caminaba drogada y sin ropa hasta que era atrapada y guardada. Así era su niñez, me dijo Daniela, sentada en su cama llena de dibujos con mensajes reales mágicos y yo reía. Me dijo que era Carmen, su mejor amiga, y que tocaba el piano. Yo era un ser débil, inservible y malvado con sólo una idea fijada en la música -mensajes en un fondo de ruido- y pensé que algo se podría hacer. Fuimos allá; como ella tocaba el piano podía contribuir con el plan.
Aunque ya era muy tarde para sentimientos y música -ya no soportaba a nadie-, no fue así con ella, y nos hicimos amigos. Desde ese día fuimos la banda más unida que imaginé; hacíamos cualquier cosa, no aceptábamos nada que se interponga, eso nos llevó por muchos contratiempos que la conformidad no tiene, un desgaste violento pero leal que nos separó al final de Carmen.
Un día en el 2005 me encontré tocando en la fiesta de despedida de Carmen que se iba toda rota a Europa; ya no la volvería a ver tan seguido: ella no se sentía a gusto acá.
Hace mucho tiempo una vez estábamos tocando en vivo Daniela, Carmen y yo, sin batería, con una máquina de ritmos que rompí de una patada, y entonces se acercó un chico llamado Javier Aldana (ex Dios) al escenario, diciendo que él podía tocar. Tocamos sin conocernos como diez canciones y también conocimos a Tomás (ex Dios) que estaba con él. Tomás vivía cerca de ahí, su departamento estaba medio bombardeado de cosas, él se veía enloquecido, en realidad parecía defraudado por algo, hacía un fanzine bajo la
influencia de Brion Gysin y el dadá. Yo no había escuchado Dios, después en lo de Javier escucharía aquello que fue algo tan importante en una época, algo que no sobrevivió a ningún pacto. Una noche, Tomás vino a un hotel donde yo vivía y le mostré canciones que estaba grabando de Envidia y él dijo que también planeaba editar algo antes de irse, tuve su CD en mis manos al poco tiempo (Le Beat Juste), sus canciones eran como una despedida de este lugar, o tal vez había sido una historia para escapar de su cabeza y el sonido de aquella época y dar vuelta la página. Eso pensé, sus canciones tenían un espíritu adolescente y eran como una incógnita, algo así como una recopilación de grabaciones de cassette, la canción que más recuerdo es “Carrera Fantasma”.
Tomás y Carmen se reencontraron en Europa para nunca más separarse y luego entendí cómo sería su futuro musical al verlos de nuevo en unas fotos en las que aparecieron con unas camperas camufladas con su nombre: Mueran Humanos. Creo que para muchos de esta reducida mayoría fue así. Veía la realidad alejada de mi realidad, ya muchos se habían ido de acá. Cuando nos volvimos a comunicar ya estaban armados. Carmen comenzó a publicar sus collages a la vez que empezaron a tocar en vivo en un plan diferente del de una banda, algo como P.I.L., que se presentaban más como una organización, con sus canciones fuera de la idea de canción, más como una expresión artística o una mezcla de todo esto. Sus presentaciones eran acompañadas casi siempre de instalaciones o muestras y su actitud en el escenario era una representación tanto corporal como musical. Hicieron muchas cosas que sólo se logran a partir de una verdadera comunión mutua de pocos pero con pensamiento similar y sus influencias son, para mí, Suicide, Coil, Throbbing Gristle. En Alemania había otra realidad, algo que se veía también en su actitud y sonido: había más violencia en sus canciones, que hablaban de hastío, valentía, un destierro que siempre estaría presente. La voz de Carmen, que por primera vez escuchaba yo en una canción, pudo desatar gritos que llevaba dentro, con un motivo real traducido en palabras. Una vez, cuando estaban de visita, hicimos una fecha y pude ver su forma de trabajar, esto es bastante importante para mí, que me había cansado de ver las cosas nuevas con cierta desconfianza, porque mientras que muchos se pierden en cómo llevar a la perfección su proyecto, es tal vez la actitud descarada lo que alguna vez lo ponga allí, a la vista de todo el mundo. Tenían unas cuantas máquinas en una mesa, era todo muy punk: máquinas no tan estudiadas pero listas para ejercer su función. Tomás conectaba una cosa y Carmen otra mezclada, y eso más el bajo y el teclado: ya estaba. Su sonido fue original e identificable desde el primer acorde. Hicieron un gran show esa noche, fue la única vez que los vi en vivo; el lugar estaba asediado de gente que era realmente basura (y no me refiero al público), sus expresiones me llegaron de esa manera al ser los mismos que una vez conocí y estar poseídos de ese mismo manto de odio que se convirtió mágicamente para mí en algo real. Ese día eran ellos, salidos de aquel encierro que es la libertad del mundo vista desde aquí, y creo que por primera vez vi en ellos la perfección, ya que eso era lo que los llevaría a terminar siendo una verdadera banda. Algo que para muchos no es nada, no vi que pasara muchas veces más allá de las palabras. Y eso me produjo algo en la cabeza sin necesidad de hablarlo, es una banda que existe así como alguien que dedica su vida a algo que después es descubierto por otros…y así sería para mí. Quién puede estar seguro de sobrevivir al prójimo si es una réplica de la inseguridad mental que lo agobia, lo llena de un vacío tremendo que es peor que el miedo a uno
mismo, eso traduce la locura de aquellos días. Viviremos hasta que el error nos arroje la condena a nuestro paso. Aquel libro pequeño (que robamos de la casa de Tomás, Daniela, Carmen y yo) que al pasar hoja por hoja mostraba cómo Alicia tomaba de aquel frasquito que decía “drink me” y que finalmente se extinguió en el incendio de la biblioteca transformada en un altar de velas, que a su vez trataba de indultar al culpable del error cometido con su propia existencia… los sonidos industriales son sonidos de la muerte; es una simple conjunción de palabras y de acción, los gritos de la mente son de víctimas reales, no somos culpables de promover el fin, para eso hemos nacido. Mueran Humanos es como aquella canción de la hoguera, puerta donde nunca descansa sediento de víctimas y seguidores babeantes girando en círculo con la risa del rostro deformado en la desesperación por llegar.

Escrita en 2010 por Marcelo Moreyra
(Mujercitas Terror / Envidia)



En el 2006 Carmen Burguess y Tomás Nochteff, los dos argentinos, viviendo en Europa sin conocer a nadie empezaron Mueran Humanos como un nombre bajo el cual englobar todo lo que hacían: collages, videos, música y fanzines . Durante un tiempo hicieron instalaciones en galerías de España y Alemania, pero lentamente se fueron focalizando en la música, poniendo su costado gráfico y fílmico al servicio de la banda. Con indiferencia hacia los géneros musicales y los revivals de esta época se concentraron en sí mismos para extraer con un intenso trabajo una música original que representara sus vivencias y obsesiones profundas.
El estilo personal que desarrollaron les valió, a partir de su mudanza a Berlín desde la indiferente Barcelona en el 2008, la atención y el interés de gente de todo el mundo, a pesar de que siempre cantaron en castellano. Como un virus subterráneo su música fue expandiéndose por todo el planeta. En el 2011 sacaron su disco debut en Estados Unidos y Europa e hicieron sus primeras giras norteamericanas y europeas. En los años siguientes salieron tres simples más en Inglaterra y en México. Editaron con distintos sellos discográficos como Blind Prophet Records (EE.UU.), Old Europa Cafe (Italia), Vanity Case (Inglaterra), Southern Records (Inglaterra), Vale Vergas (México).

Entre 2013 y hasta la fecha fueron convocados por eventos y festivales en toda Europa -incluyendo países del este como Ucrania, Croacia o Polonia- y Nueva Zelanda, Rusia, México, Argentina y Uruguay y Colombia, donde se presentaron ante mil personas en el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM). También estuvieron en México en el festival NRMAL y en el Festival Corona Capital, edición 2013, para la cual fueron la única banda latinoamericana del cartel.

Su estilo único, basado en una cruza de experimentación y canción, electricidad y electrónica, también les ha valido ser invitados a presentarse en contextos muy diversos, desde festivales de pop multitudinarios o de música experimental y underground como LEM en España, Incubate en Holanda o Congreso Post Industriale en Italia. Hoy siguen residiendo en Berlin, donde se han presentado en lugares míticos como Berghain y SO36 y están terminando su esperadísimo y retrasadísimo segundo album.



 

Blind Prophet Records (US)
Vale Vergas Discos (Méx)
Old Europa Cafe (It)
Vanity Case Records (Uk)
Southern Records (Uk)